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Metidos en las entrañas de la cuaresma la comunidad de Fundamentación llevó a cabo su segunda experiencia del que se ha llamado “camino orante”. Una actividad que combina la acción de peregrinar hacia un santuario o monasterio, en contacto con la naturaleza y haciendo algunas etapas en silencio con la ayuda de algunas dinámicas de reflexión y oración dadas por el formador del curso.

 

En esta ocasión la meta ha sido el santuario del Santísimo Cristo de la Veracruz en la localidad toledana de Urda. Y el camino recorrido el que atraviesa la sierra desde Villarrubia de los ojos a Urda. El camino fue un reflejo teológico y espiritual del recorrido de la cuaresma tras los pasos del maestro camino hacia la pascua. También el camino vocacional de quienes lo han dejado todo para seguir al Señor. Camino que a veces se tornó duro no sólo por los kilómetros o el puerto de montaña sino por la incesante lluvia que hizo acto de presencia gran parte del trayecto. Y aun así, como en la vida misma, se impuso el espíritu de superación por seguir caminando a pesar de las dificultades, porque al final todo esfuerzo tiene su recompensa.

Una vez llegados al santuario fueron recibidos por miembros de la hermandad del Santísimo Cristo y el párroco de la localidad. Unidos a la eucaristía de la comunidad, fue ocasión para renovar la fidelidad a Cristo en su llamada y seguir pidiendo por las vocaciones.

Sin duda fue una experiencia de silencio orante, de superación personal, reflexión cuaresmal y discernimiento vocacional que sirvió también como preparación a la celebración de las próximas fiestas pascuales.

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